False faces
Es triste abrir los ojos un día y darte cuenta de que aquello que considerabas refugio, sólo fuera un nido de víboras. Por supuesto, todos crecemos, y nos damos cuenta que contra otros la mejor arma es el desconocimiento hacia nuestra persona.
Sin embargo, eso no se espera de aquellos que consideras tus cercanos. El abrir un día los ojos, comenzar a analizar persona por persona y darte cuenta que lo que un día fueron promesas, ahora son puñaladas. Darte cuenta que te esforzaste mil y una veces en proteger las espaldas de la gente equivocada; que aquellos con los que compartías secretos o anhelos, ahora son desconocidos.
Nunca olvido un rostro, nunca olvido nada de lo vivido con nadie. Supongo que es parte de mi tormento; ese pinchazo en el estómago cuando recuerdas algo que en su momento te hizo sonreír, pero que al pensar en la persona que lo causó, que tu rostro se contorsione en un gesto de desagrado.
Los primeros instantes, te emerges en tu interior preguntándote si dichos sucesos fueron culpa tuya; el que alguien cambiara, el que el otro te diera la espalda, o que simplemente se comporten como si no significaras nada. Pero, luego sólo basta con que pasen unos instantes para darte cuenta de que el culpable no eres tú. Porque realmente en el mundo hay pocas personas que sean realmente buenas, la gran mayoría sólo se acercan porque tienes algo que ellos pueden aprovechar a su favor: ya sea conocimientos, dinero, una X forma de ser,...
Lo que por encima de todo me siento, es decepcionada.
Es triste pero es así. He necesitado 7 años para darme cuenta de que aquel que yo consideraba mi refugio no está más que lleno de gente falsa, hipócrita, llorica y victimista; incluso entre aquellos que yo consideraba mi círculo cercano. Ya he sacado a quienes realmente merecían la pena de allí, el resto pueden arder en el puto infierno.
Sin embargo, eso no se espera de aquellos que consideras tus cercanos. El abrir un día los ojos, comenzar a analizar persona por persona y darte cuenta que lo que un día fueron promesas, ahora son puñaladas. Darte cuenta que te esforzaste mil y una veces en proteger las espaldas de la gente equivocada; que aquellos con los que compartías secretos o anhelos, ahora son desconocidos.
Nunca olvido un rostro, nunca olvido nada de lo vivido con nadie. Supongo que es parte de mi tormento; ese pinchazo en el estómago cuando recuerdas algo que en su momento te hizo sonreír, pero que al pensar en la persona que lo causó, que tu rostro se contorsione en un gesto de desagrado.
Los primeros instantes, te emerges en tu interior preguntándote si dichos sucesos fueron culpa tuya; el que alguien cambiara, el que el otro te diera la espalda, o que simplemente se comporten como si no significaras nada. Pero, luego sólo basta con que pasen unos instantes para darte cuenta de que el culpable no eres tú. Porque realmente en el mundo hay pocas personas que sean realmente buenas, la gran mayoría sólo se acercan porque tienes algo que ellos pueden aprovechar a su favor: ya sea conocimientos, dinero, una X forma de ser,...
Lo que por encima de todo me siento, es decepcionada.
Es triste pero es así. He necesitado 7 años para darme cuenta de que aquel que yo consideraba mi refugio no está más que lleno de gente falsa, hipócrita, llorica y victimista; incluso entre aquellos que yo consideraba mi círculo cercano. Ya he sacado a quienes realmente merecían la pena de allí, el resto pueden arder en el puto infierno.

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