Cianuro
Escuché el desesperado aullido, primero con confusión y después como música para mis oídos. En el último minuto, de la persona que menos esperaba, pero que más me reflejaba. Pon el whisky que quieras, te espero mientras ambos nos embriagamos de nuestro propio veneno y cianuro. El resto de los mortales nunca podrá comprender por qué adoramos lo nocivo y bailamos a su compás. Sin embargo el motivo es simple: nos sentimos más vivos. Así que ven y vuelve a poner mi mundo del revés, llévalo al caos e inúndalo de cianuro, porque no te dejaré ir mientras quieras estar a mi lado. Al hombre que consiguió un corazón helado, y puso el infierno y la corona a sus pies.